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Momentos...

Actualizado: 12 feb 2021






Vivir, amar y aprender...


Estar en un hospital, con 8 especialistas encima de uno, rascándose la cabeza para diagnosticar y tratar un hombre de 44 años, con una anatomía llena de anomalías genéticas, en hemodiálisis hace 10 años y con un evento clínico muy raro, es todo un reto. El quilotórax es una clase de derrame pleural, en mi caso en el pulmón derecho. Es un derrame del quilo, la sustancia que sube por el conducto torácico que emerge transportando lo que nos nutre y que se recolecta del intestino delgado hasta llegar a los conductos linfáticos. Lo curioso, es que sin tener cáncer de pulmón, ni hallar bacterias, ni hongos y sin haber sido operado recientemente, no existe una razón para que el conducto torácico, se haya rasgado y termine este quilo en mi pulmón derecho. Más una escoliosis progresiva que va reduciendo, poco a poco, el volumen toráxico, generando dificultad para respirar. Casi nada.


Tratamiento: 15 días sin comer, nutrición parental (nutrición por vena), hemodiálisis por 15 días seguidos y drenaje pulmonar, esperando que el conducto torácico, cicatrice. Es decir, orar para que eso suceda y no intervenir quirúrgicamente para evitar todo tipo de riesgos. En estos momentos, en que ni puedes comer, ni salir, ni abrazar a tus seres queridos y que amas; es cuando nos preguntamos: ¿Qué vale lo material?


La vida no es hacerse rico. Ni comer de todo. Y mucho menos ser exitoso. La vida va mucho más allá de lo que nuestros padres y la sociedad nos han enseñado. La vida para mi es un paseo. Es un pasar de momentos que a través de tus sentidos experimentas con diferentes personas, lugares y cosas. Entre más experimentes y alimentes tu cerebro de sensaciones; pienso que se vive más. Pienso que el Dr. Rodolfo Llinás estaría de acuerdo conmigo. La vida está bien vivida, entre más se llene el cerebro de estímulos.

Los creyentes pueden tener sus ritos y creencias pero nunca igualarán a llenar su cerebro de experiencias al final de sus vidas.


Hoy recapitulo mi vida. No por falta de fé, sino porque soy consciente de la complejidad de mi caso. Hoy no tengo 20 años, sino 44. Llevo 10 años en diálisis. Hoy estoy con muchos sueños que me faltan por cumplir. No más mentiras, no más miedos, no más manipulación. Vivo un momento donde descubrí que lo material si es importante, pero no lo es todo. Luego de estar en tantas religiones, Nueva Era, logias y filosofías orientales; como un simple y sencillo ciudadano del mundo, puedo concluir que la vida se debe vivir con los sentimientos, las emociones y los sentidos, para poder llevarnos los momentos; es decir, llenar nuestro cerebro de toda esa información, que es la única que nos alegra la vida cuando estamos en momentos difíciles. Bellos y lindos recuerdos.


A qué te supo ese postre que nunca más volviste a conseguir?, ¡que maravilloso ese viaje que tuviste con el amor de tu vida!, que personaje tan grandioso que conociste en ese país, que mensaje tan bonito me dijo esta persona en tal momento. Momentos, lo más bello que tenemos como riqueza para momentos difíciles. Sigo deseando más momentos, sigo deseando más tiempo.


Soy vegetariano y creo por mi salud, que es una excelente alternativa para mantener una vida saludable. Pero también aprendí a no ser ni fanático ni extremista. Eso sí, cuidando de mi salud. Cada 15 días, antes de mis diálisis, disfruto de mis pecados. Una gaseosa con hamburguesa de lentejas, un sándwich de queso con jugo de naranja o mandarina, medio vaso de leche con medio roscón de guayaba, una pizza de frutas, etc. El papel de uno es tener la disciplina. Pero vivir y no negarse los placeres de la vida, porque están ahí. Nunca se sabrá cuando no los volverás a vivir. Vive.


Vivir. Aprender a vivir. Es gozar y llenar nuestro cerebro de momentos que cuando se necesiten recuerdos, estos te levanten y te animen, para ser la energía para luchar y vivir muchos más.


Bogotá 4 de Febrero 2021


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